Origen de la tercera luz de freno

El origen de la tercera luz de freno

Hoy día se nos hace de lo más normal ver luces por todas partes a la hora de conducir; semáforos, carteles, señales, indicadores del resto de coches… pero rara vez nos preguntamos por su origen o por su finalidad real, como ocurre con la tercera luz de freno. Antes, los coches disponían de dos únicos indicadores de frenada y la llegada de la tercera luz pasó bastante desapercibida. Muchos comenzaron a montarla como accesorio pero de forma ‘oficial’, es decir, de serie, tardó en aparecer. El color de la iluminación de los coches se establece en la antigua Convención de Viena de 1949 y se amplió la información por parte de la Convención de Tráfico de las Naciones Unidas en 1968. Se determinó que además de ser obligatorias, algo más que lógico, las luces traseras o de posición y de freno debían emitir una luz roja, los indicadores de dirección serían ambar (naranja) y las frontales, únicamente podría emitir una luz blanca o amarillo selectivo. Siempre salvo excepción como los vehículos de emergencia y servicios. También se concretó que deben ir montadas en múltiplos de dos y de forma simétrica. No obstante, desde hace años, se incluye esa tercera luz de freno, un indicador que suele ir en una posición más elevada respecto al resto de luces de frenado y que se ideó, con la intención de ofrecer información adicional en una parada con varios coches. Así, por ejemplo, en una detención con tres coches, el último de todos podrá ver cuando el primero realiza una frenada a pesar de tener la visión obstaculizada por otro vehículo. Pero si mejora la seguridad, ¿por qué no se instaló antes siendo un sistema tan sencillo y con un mecanismo que ya existía? Para conocer el motivo tenemos que viajar a los Estados
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Consejos para conducir en otoño

Consejos para conducir en otoño

Se acabó el verano, se marcha el sol dando los últimos coletazos dejando paso a las lluvias, el frío y la caída de las hojas de los árboles. Puede parece lo típico, todos los años ocurre y no sorprende a nadie, pero el otoño es una época del año que puede conllevar algún susto que otro cuando vamos al volante de nuestro coche, lo que no estaría de más tener algunas cosas en mente para no terminar con el coche en el taller o algo peor.
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